Se sentían seguros vecinos de San Martín con narcos






 

VALPARAÍSO.- “Nosotros nos sentimos más tranquilos con la presencia de -ellos- porque no hemos sido víctimas de robos, secuestros o extorsiones e incluso nos han apoyado”, comentó uno de los pobladores de San Martín, refiriéndose al cártel liderado por El Gavacho.
El poblador pidió el anonimato y a su vez reconoció que “desde que han hecho presencia, la comunidad vive más tranquila”.
Al referirse a “ellos”, hablaba respecto a los civiles armados que constantemente transitaban por el camino que une a esta población con la cabecera, a quienes incluso saludaban cordialmente, según relató.
“Nosotros el temor que tenemos es que se pueda  dar un enfrentamiento ahora que ya está aquí el gobierno, porque antes de que llegaran por aquí pasaban ellos y nunca se metieron con nosotros”.
Asimismo expresó que ellos les compraban ganado a los habitantes, no obstante, a la llegada del Ejército Mexicano, los animales, en su mayoría becerros y caballos, quedaron abandonados porque el grupo armado desapareció.
Los animales “se están muriendo de hambre”, en unos corrales que se localizan atrás del salón ejidal, ocupado por los militares, quienes lo utilizan como su base de operaciones, desde donde diariamente salen para llegar a la ubicación de la fosa hallada en las faldas del cerro La Chorreada, a unos 7 kilómetros de San Martín.
Añadió que nadie en el pueblo sabía de la existencia de esa fosa clandestina hasta ver el pasar constante del Ejército, y posteriormente del personal de los Servicios Periciales, “nosotros nada más veíamos que pasaban para los cerros, pero solo los saludábamos”.
El camino a la fosa es complicado ya que existen tramos que, por las lluvias se volvieron lodosos, donde el verde resalta al paisaje forrando los cerros y laderas con sus diferentes tonalidades, lo que resulta contrastante, con el hecho de que en ese edén, se localizaron y exhumaron 19 cuerpos de una fosa clandestina.
San Martín, es una comunidad de 120 personas aproximadamente, quienes en su mayoría se dedican a las actividades del campo; es un pueblo que en ciertos lapsos parece fantasma, donde impera el silencio que es interrumpido por el pasar de los vehículos que van a otras comunidades.
Agregó que “desde hace cuatro días llegó el Ejército, y el comisariado los instaló en el salón ejidal donde hacemos las asambleas del pueblo”.
De los restos exhumados, el delegado de la comunidad, Roberto Castañeda, informó que ninguno es de San Martín, pero cree que sí hay de la cabecera municipal, porque uno de los cadáveres corresponde al de una mujer que ya fue identificada por su familia.
La fosa fue localizada por los elementos castrenses el pasado 4 de agosto en un ejido ubicado en las faldas del cerro La Chorreada, a unos 7 kilómetros de San Martín, que a su vez la separan otro 13 kilómetros hasta la cabecera municipal.